28 mayo, 2012. Patricia8 Comentarios

Springerle

¡Muy buenos días! No sabéis las ganas que tenía de publicar el post de hoy, por fin me he animado a utilizar los moldes de Springerle que me compré en mi último viaje a Alemania. Todo comienza una tarde de invierno en la cálida cocina de la “oma” (abuela en alemán) de mi “probador oficial”, allí estaba ella, pasándome las hojas de un libro de repostería dedicada a la navidad, cuando giró la hoja y vi unas galletas con estampados en volumen me quedé muy impresionada. Ella me contó que se llamaban “Springerle” pero no sabía muy bien donde conseguir el molde. Allí comenzó mi obsesión por conseguir esos moldes especiales, busqué en grandes almacenes, tiendas de cocina, etc, y cuando ya había perdido la esperanza de encontrarlos me topé con un puesto donde había miles de moldes de Springerle en el mercado de Navidad de Nurenberg. Mi cuñada me vió tan emocionada que hasta me compró uno, aparte de los dos que me compré yo. En esta foto podéis ver los moldes.

Ahora un poquito de historia, el nombre Springerle significa “pequeño saltador” o “pequeño caballero” en alemán, y su origen se remonta al menos al siglo XIV en el sureste de Alemania y regiones cercanas. Este nombre puede deberse a que la galleta durante el horneado dobla al menos su grosor. La técnica de estampado es posible que provenga de los moldes usados en algunas tradiciones cristianas para marcar el pan sacramental. Los primeros moldes tenían motivos religiosos, incluyendo escenas bíblicas y símbolos cristianos. Más tarde, en los siglos XVII y XVIII, se popularizaron los temas heráldicos de caballería y las señoras vestidas a la moda. Durante el siglo XIX siguieron siendo populares los temas de felicidad, amor, bodas y fertilidad.

Los primeros moldes para hacer Springerle eran de arcilla, piedra o latón. Pero en el siglo XIX se extienden los moldes de madera de peral, una madera muy dura y que no se astilla. Esos son los que más han sobrevivido hasta nuestros días aunque ahora es habitual encontrar reproducciones en resinas y cera de esos antiguos moldes. La técnica para hacer estas galletas es también muy curiosa debido al característico color blanco que tienen, para conseguirlo se deben batir los huevos hasta que blanqueen por completo. Actualmente esto es relativamente fácil de conseguir ya que tenemos las varillas eléctricas, pero en la antigüedad algunas se recetas comenzaban diciendo: “Batiremos los huevos durante una hora…” imaginad como se te ponían los brazos de fuertes, ni gimnasio ni nada jejeje.

La receta de las Springerle que he hecho la publicó Patricia Arribálzaga en la Revista Whole Kitchen, la podéis encontrar en el siguiente link.

DECORACIÓN:

Para pintarlas, yo utilicé colorantes en gel y vodka, la proporción es de 1 gota de colorante por diez de vodka, se mezcla bien y luego ya viene el gusto y maña que tenga cada uno para pintar las galletas.

 


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